Los sustratos son probablemente la parte más importante de un terrario, ya que, al igual que en un bosque o en el campo, es lo que aporta todos los nutrientes a nuestras plantas para que puedan crecer y verse espectaculares, que al fin y al cabo es lo que buscamos con estos montajes.
El primer terrario que hagas probablemente acabe en fracaso tras unas semanas o meses. Aunque estés bien informado, si no tienes experiencia puedes cometer pequeños errores que acaben matando a tus plantas, cosa que me pasó a mí.
1. La textura idónea: mi receta 50-30-20
Desde mi primer tropiezo me di cuenta de que lo más importante es tener un sustrato que sea muy duradero. La mejor forma de conseguir esto es lograr una textura idónea para las raíces.
Si tomamos como ejemplo la Fittonia, que es la planta de terrarios simples por excelencia, necesitamos una tierra que no sea muy compacta y que esté bien aireada. Por eso, mi recomendación y la mezcla que siempre utilizo se compone de:
- 50% de sustrato universal: Aprovechando que es la base que contiene los nutrientes iniciales para nuestras plantas.
- 30% de fibra de coco humedecida: Le da una esponjosidad al sustrato buenísima y muy necesaria para que al mezclarlo pueda airearse correctamente.
- 20% de arena de río: Hace que la mezcla no sea un bloque sólido y le otorga una capacidad de drenaje muy beneficiosa. Así no almacena agua de más que pueda dar lugar a pudriciones.
El resultado final de la mezcla en el terrario. Fíjate en cómo no se ve compactada ni apelmazada.
2. La humedad y el "escuadrón de limpieza"
Es cierto que la mezcla durará más o menos dependiendo del tipo de ecosistema que tengamos. Por ejemplo, si tenemos un terrario muy húmedo, al final la tierra tendrá un grado de humedad elevado. Esto puede hacer que los desechos biológicos (como hojas caídas o raíces muertas) no se descompongan a tiempo y empiecen a pudrirse, llenando el sustrato de moho, hongos y mosca del sustrato que acabarían matando a las plantas.
Para evitar esto tenemos que asegurarnos de tener un "escuadrón de limpieza": unos pequeños animales llamados colémbolos. Ellos se encargan de comerse el moho y descomponer la materia muerta para devolverla a la tierra, asegurando así un ciclo de nutrientes infinito.
3. Adaptando la mezcla
Por otra parte, si en el futuro decides montar un terrario que recrea un desierto, su gran parte será solo arena, apenas tendrá humedad y la configuración durará muchísimo más tiempo intacta.
Como he dicho antes, todo depende del tipo de terrario y del cuidado y observación que le pongamos durante las primeras semanas. Pero si empiezas con una buena mezcla base, tendrás el 80% del trabajo hecho.
4. Adaptar la mezcla según la planta
La receta 50-30-20 es mi base general, pero dependiendo de lo que vayas a plantar hay que ajustarla un poco.
Si vas a meter helechos o musgo, puedes subir la proporción de fibra de coco hasta un 40% y bajar la arena al 10%. Estas plantas viven de la humedad constante y cuanta más capacidad de retención tenga la tierra, mejor se van a encontrar.
Si en cambio quieres hacer un terrario más seco, por ejemplo con suculentas o cactus (que también se pueden hacer en cristal, aunque abiertos), dale la vuelta a la proporción: 40% de arena, 40% de sustrato universal y solo un 20% de fibra de coco. El objetivo aquí es que el agua escurra rápido y no se quede retenida en ningún punto.
Para las Fittonias, que son las más habituales en terrarios cerrados, la receta estándar 50-30-20 funciona perfectamente y no necesitas tocar nada.
5. Los errores más comunes al preparar el sustrato
- Usar solo sustrato universal de bolsa: Es el error número uno y lo cometí yo en mi primer terrario. El sustrato de bolsa solo es demasiado denso y compacto. Con la humedad de un terrario cerrado, en pocas semanas se apelmaza hasta quedar como un ladrillo. Las raíces no pueden abrirse paso y la planta se ahoga aunque esté viva.
- Pasarse con el agua al preparar la mezcla: La tierra tiene que quedar húmeda, no empapada. La prueba que hago yo: cojo un puñado de la mezcla en la mano y lo aprieto. Si gotea agua, está demasiado húmeda. Si al abrir la mano se mantiene la forma del puñado pero sin chorrear, está perfecta.
- No dejar reposar el sustrato antes de plantar: Esto no lo cuenta casi nadie. Después de preparar la mezcla y meterla en el terrario, déjala reposar un día o dos antes de plantar. Así se asienta sola, coges el nivel real que va a tener y evitas que luego, al regar, la tierra baje de golpe y te queden las raíces al aire.
- Compactar la tierra al meterla: Sé que da la sensación de que así ocupa menos y cabe más, pero es contraproducente. Métela poco a poco sin apretar, déjala caer sola y si acaso iguala la superficie con los dedos muy suavemente. La tierra necesita tener huecos de aire para que las raíces puedan moverse y para que el agua drene bien.
6. ¿Cuándo hay que cambiar el sustrato?
Esto es algo que me han preguntado varias veces y la respuesta honesta es: si el ecosistema funciona bien, prácticamente nunca. Un terrario cerrado con colémbolos y bichos bola tiene su propio ciclo de nutrientes y el sustrato se va regenerando solo con el tiempo.
Las únicas razones por las que tocaría cambiar la tierra son que haya una infestación de plagas muy establecida que no se pueda controlar de otra manera, o que la planta principal haya muerto y quieras montar el terrario desde cero. En ese caso sí, aprovechas y cambias todo.